miércoles, 19 de agosto de 2015

Animá!, les cuento...

Esta vez, me tocó de cerca; las entidades cuadrucarnívoras que acompañan nuestras vidas cotidianas han empezado a migrar hacia wonderlandia, donde se reúnen con la liebre a tomar el té y festejar los no-cumple años, sin tiempo que perder para el conejo blanco y contagiándose de la sonrisa de Cheshire Cat, ayer visto en el firmamento nocturno con forma de luna creciente, me hizo saber que están bien, y mucho mejor que aquí entre la burda humanidad somnolienta que tarda en despabilar.
Gracias por compartir un rato de nuestras vidas.

A Rayen, Nishy, Nim, Mustafá, Rayo y Felipe.... apareció felipe! :)

miércoles, 5 de agosto de 2015

Entre Halcones y Balcones

Me venden un balcón, pero tenía entendido de que éstos se alquilaban, si me lo apropio, tal vez me aburra del paisaje urbano, aunque éste me acerque más al cielo, y me aleje más del suelo, me tienta la idea de dejar de mirar puntillos brillantes de noche y dejarme ir entre cada uno de ellos, al vacío, a la nada; de esta última se crea cualquier cosa que uno quiera, sin puntos de referencia, ni líneas de fuga o barras espaciadoras. 

Apilados y vecinos, los balcones dan respiro a lo concreto, como en nichos, multiversos se congenian en solo uno que los une.



En la terraza pude ver como al horizonte se divisa la gran metropolitana confluencia de dos poblaciones densificadas,
cristalizadas, estalagmitas de artificio dan paisaje y cobran peaje a quienes la conforman. 


Desde el llano, paso a paso puedo ver el mundo, está debajo de mis pies.

martes, 4 de agosto de 2015

Un elefante se balanceaba...

Alguna vez leyendo a Michel Foucault descubrí deslumbrado la relación que él postulaba entre el mecanismo de la confesión, tal y como se la concibe en los ritos católicos, con el Psicoanálisis

De algún modo esa noción me permitió “normalizar” una relación de poder a la que percibía como asimétrica y de poder entre terapeuta y paciente. Me tranquilizaba de algún modo saber que mecanismos sociales tan arcaicos se repetían con nuevos ropajes. Finalmente me satisfacía formar parte de aquellos capaces de desenmascarar modos naturalmente aceptados por la sociedad garantizados por el aval de la fe o de la ciencia.

No tengo aún muy claro que tipo de zozobra introdujo en mí el ver la película canadiense (qué buen cine está viniendo de allí) The Elephant Song (2014) en relación a esas certezas.




De lo que si puedo hablar es de la limpieza de las tomas del film que remarcan su origen teatral, de los exteriores equilibrados y no excesivamente románticos (en el sentido literario del término, o sea el del tópico según el cuál la naturaleza debe “reflejar” el estado de ánimo del relator o el protagonista), de los interiores hospitalarios que combinan la asepsia de los corredores y enfermerías con el medido lujo de los consultorios (toda una metáfora de la estratificación institucional de los saberes y poderes asignados a unos y otros).

O de los primerísimos planos que remarcan una actuación desbordante de Xavier Dolan y unas muy medidas y no por eso menos dramáticas de Bruce Greenwood y  Catherine Keener.




También podría contarles de la acertada estructura elegida para el guión, mezcla de investigación a lo policial inglés, duelo psicológico a lo western, lacanianos juegos entre significante y significados y thriller a lo Hitchcock. Todo un trago.

De lo que no puedo contarles es como esas matrices combinadas, la de la confesión, investigación y poder que se juegan en una relación terapéutica terminan en el film restañando heridas.

Tampoco podría contar en que momento Charles Binamé me hizo pasar esa puerta que se presumía me llevaría al territorio acogedor de “la verdad” y en cambio me enfrentó a la posibilidad de restañar heridas de viejos fracasos a pesar y más aún a causa de uno nuevo.




No podría afirmar que se trata de un gran film. No dudaría en decir que es uno que da mucho más de lo que ofrece.

viernes, 31 de julio de 2015

Perkeiyon





I N S T R U M E N T O S         D E         P E R C U S I O N

http://neuquencapital.olx.com.ar/cajones-peruanos-iid-808503969

Nota del "corrector": Los cajones los hacen Lautaro y su amigo gomero que como podrán imaginar son parte de los siete locos y los lanzallamas y pretenden detonar todo tipo de vida miserable con la rosa mística del tom tom afroperuano



domingo, 28 de junio de 2015

La Sal de la Tierra. Nosotros mismos

" En griego photo significa luz. Y graphein escribir, dibujar. Un fotógrafo es, literalmente, alguien que dibuja con la luz. Alguien que escribe y reescribe el mundo con luces y sombras"

Así comienza diciendo Sebastiâo Salgado, a modo de encuadre, en el gran documental que parieron en 2014 Win Wenders, Juliano Ribeiro Salgado y su padre Sebastiâo, protagonista (?) y disparador de La sal de la tierra. 



Uno imaginaría que un documental sobre un fotógrafo no pasaría de ser una especie de portfolio o power point con música. 

Error. 

Para quienes conocen a Win Wenders en su obra de ficción seguro que habrá más expectativas (Paris-Texas y Las Alas del Deseo son insoslayables). Para aquellos que han seguido su viraje al documentalismo las expectativas ya serán certezas (Buena Vista Social Club y Pina, imprescindibles).

Para aquellos que conocían el trabajo de Salgado en la Sierra Pelada seguro habrá alguna picazón de mouse para tratar de conseguirlo. 

(tibio por acá https://kat.cr/the-salt-of-the-earth-2014-720p-brrip-850mb-mkvcage-t10577068.html


Mina de Sierra Pelada

Estos tres grandes 

se han conjugado convocando paciencia, tiempo y virtuosismo en su arte para regalarnos algo bello, terrible y fascinante. Como siempre resultan ser las obras auténticas.



Kuwait incendio de los pozos petroleros

África

Bosnia-Herzegovina

de Génesis


Verónica Zanchez Marín eligió para iniciar su reseña crítica de la película la siguiente cita de Galeano:

" La cámara de Salgado se acerca y revela la luz de la vida humana, con trágica intensidad o triste dulzura. Una mano se acerca, desde ninguna parte, y se ofrece, abierta, al minero que sube la cuesta aplastado por la carga. Esa mano se parece a la mano que toca al primer hombre, y tocándolo lo funda, en el célebre fresco de Miguel Ángel. El minero, que viaja a lo alto de la Sierra Pelada o el Gólgota, se apoya en una cruz y descansa."
Eduardo Galeano (q. e. p. d.)


Como es tan buena la reseña de ella me exime de seguir emborronando esta entrada y los remito a leerla acá

Por sobre las discusiones sobre la obra de Salgado, algunas sostenidas por pesos pesados como Susan Sontag, en torno al esteticismo del horror, me parece honesto abrir el espacio de la duda. 

A lo mejor en estos tiempos es necesario agregar adjetivos al Kalos kagathos  para macerar lo bueno, lo bello y lo terrible




Como es difícil encontrar buenos subtítulos en castellano y yo no recuerdo dónde conseguí los que corregí que estaban hechos en OCR, ofrezco enviar por mail los correspondientes al MKV que cito más arriba a quienes me los pidan.

jueves, 18 de junio de 2015

miércoles, 17 de junio de 2015

Ríos de Luna

Moondanerías me disparó un montón de asociaciones. La primera fue The lunatic is on the grass De Pink Floyd y estuve tentado de postearla traducida. Pero... como hablaba originalmente de los lunáticos que andan rompiendo el mundo con sus bolas o algo así dijo el chavo, la descarté.

Anduve por los Rolling, Emerson Lake and Palmer, The Doors y otros que han aullado a la luna y no me decidía.

Finalmente me volví a los sesenta cuando todavía usaba los cortos y espiaba en la tele de un vecino a Andy Williams en ByW.

Ahí va un temón que nunca alcanza a juntar polvo de tan versionado. Originalmente fue compuesto por Johnny Mercer y Henry Mancini para Audrey Hepburn en su actuación en la peli Breakfast at Tiffany´s.

Lo elijo porque me encanta como conjuga la idea del río heracliteano y la luna y Mark Twain con su Huckleberry Finn y su infinito río Mississippi y su puñalada social a la pastoral (norte) americana en el mismo corazón de su remozamiento holliwoodiano.

Uy, me parece que metí un pilón de cosas en este último párrafo. Mejor veamos la versión original de la bellísima Audrey:



Y la más popular de aquellos tiempos, la de Andy Williams:



Y una más yazzeada en versión morena, la de Sarah Vaughan


O la Blusera de Satchmo


Río de luna, más de una milla de ancho
Te voy a cruzar con estilo algún día,
Viejo creador de sueños, 
Destrozador de corazones ...
Adondequiera que vayas,
Yo sigo tu camino.

Dos vagabundos, para ver el mundo
Hay tanto mundo para ver
Los dos buscamos el mismo arco iris
Que nos aguarda al final de la curva ...
Mi fiel amigo,
El río de luna y yo.

Dos vagabundos, para ver el mundo
Hay tanto mundo para ver
Los dos buscamos el mismo arco iris
Que nos aguarda al final de la curva ...
Mi fiel amigo,
El río de luna y yo.

Steffen y Manso